¡NADIE LO HARÁ!
¿Quién soy yo?... Me miro al espejo y no logro descifrarme aún, me siento ajeno a todo, ajeno a mí y ajeno a mi propio mundo, a ese que he conocido desde siempre y es que no conozco otro más, no tengo el valor siquiera para poderme quitar el yugo y lanzarme solo a la aventura de lo desconocido que la vida como un tesoro, me quiere entregar.
¿Qué hago aquí?... Pues me siento como barco a la deriva en medio de la inmensidad del mar, sin rumbo fijo, sin motivos válidos para poder para poder continuar, porque soy solo un preso más, un preso de todo que ni siquiera en el mismo encuentra un poco de libertad.
Me siento imperceptible, me siento nada; camino por las calles y miro a cada cual con su par; más solo un pensamiento invade mi cabeza con esa postal, pues me siento sin esperanza alguna para encontrar algo similar.
Ahora miro mi reflejo y nada en mi parece encajar, mis sueños parecen ajenos y mi corazón que grita desesperado porque alguien le pueda mirar en un mundo tan oscuro y frio, tan lleno de banalidad, me siento un fantasma entre tanta gente pues a nadie parezco importar, me siento un forastero y por eso mi alma se oculta siempre entre las sombras de los recovecos, de la inmensidad oscura, de lo que las personas llaman sociedad.
Y... Ahora que lo pienso, ahí me encuentro siempre porque me aterra el simple hecho de poderme mostrar, el solo imaginarlo me pone mal, pues inquieta la sola idea de que alguien más pueda ver en mí a un espíritu lleno de colores, que pide a gritos aprender a vivir, pero vivir en serio, sin necesidad de esconder mi sonrisa, cargada de felicidad.
Espero que alguien me rescate, que solo se apiade de mí, que se detenga de frente y me invite a escribir fragmentos felices, recuerdos inolvidables y escribir capítulos de los lapsos de nuestras vidas, que con el pueda compartir, pero en verdad siento que ni mis propios pensamientos puedan si quiera encajar en este mundo de falacias que no me permite vivir.
Quiero gritar y me ahogo entre sollozos, quiero salir huyendo pero mis alas aun temen de emprender el vuelo, me siento atrapado en un lugar al que no pertenezco, un lugar donde soy solo un extranjero. Me siento invisible, me siento un fantasma y pienso que esto podría volverse eterno.
Pero se que debo enfrentarlo, enfrentarme a mi mismo, enfrentar mis temores y aunque a veces me derrumbe, sabré que estoy luchando contra mis miedos, para ser por fin una persona libre capaz de ver en mi mismo, lo que nadie puede ver, porque un corazón puro no es visible a ojos de cerebros idiotas, incapaces de amar.
Hoy me tengo a mi mismo, me amo y me perdono, soy feliz y rompo las cadenas que me impedían correr hacia mi libertad, libre para amar, libre para vivir y encontrar en cualquier diminuto detalle un motivo de felicidad, esas son las palabras que siempre debo recordar, porque nadie puede amarme como yo; no, eso nadie lo hará.
By: 50 Sombras De Un Gay.

2 comentarios:
Hermoso escrito, como siempre escribes con el corazón.
Siempre que haya alguien dispuesto a leerme, dejaré el alma en las letras que plasmo... Muchas gracias por ayudarme a continuar con mi sueño.
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