¡HOY QUE NO ESTÁS!
Hoy que no estás, mi alma te extraña y mis ojos se llenas de agua pues tu paso por mi vida jamás voy a olvidar; hoy una parte de mi se siente vacía porque no te tengo aquí y es que vienen a mi mente tantos recuerdos que inflaman mi pecho y quiebran mi voz cuando intento hablar de ti.
Recuerdo tu aroma tan fresco, como un puñado de rosas que acariciaban mi mejilla con cada besos al llegar a casa y cuando llegaba el momento de partir, tus cabellos como hilos de plata tan largos como una cortina que cubría tu espalda como una armadura poderosa imposible de transgredir.
Tus manos tan subes, con piel muy delgada que reflejan todos los años y el trabajo que pasaron por ahí y que en cada momento que las tomaba entre mis manos para adorar su belleza, tú con tanto pudor escondías, argumentando ya estar vieja y que ninguna belleza podía existir ahí.
Recuerdo tu rostro tan perfecto, con mejillas rosas y tersas como los pétalos de una flor; mujer de mirada tierna pero de alma fuerte como el hierro, incapaz de doblegarse ante ningún sentimiento ni mostrar su dolor, pues nadie podía verte débil ni notar que era muy fácil romperte el corazón.
Fuiste fuerte, la mujer más fuerte que pude conocer, aunque para mí jamás perdiste la ternura y jamás perdiste oportunidad de mostrarme el gran amor que me tenías con esos detalles por más insignificantes que al mundo pudieran parecer, pues al llegar a tu edad más adulta cuando tu memoria fallaba y olvidabas a toda la gente, siempre volvía a ti en el momento que nos encontrábamos otra vez.
Te extraño más que nunca y espero para volverte a ver, pero mientras ese momento llega me aferro a tus recuerdos que mantienen tu alma viva dentro de mi ser. Aún conservo esa rosa blanca que como capricho me robe de un arreglo de flores que en tu funeral adornaba tus pies y aunque perdió su olor y frescura, aún sigue de pie para recordarme que la gente no muere cuando en nuestra memoria y corazón logran trascender.
Descansa en paz y hazlo con regocijo, porque aunque el mundo te olvide yo jamás lo hare, te lo prometo con mi alma mi valiente mujer; pues aunque fui sólo uno de tus tantos nietos, me trataste como el hijo más pequeño que pudieras tener y te confieso que Hoy Que No Estás mi alma te extraña y espera por el momento en que en tus brazos me vuelva a perder.
Con todo mi amor para ti "Abuela"